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Cuidado, si tu carrera profesional suma cero debes hacer cambios ya.

por Recursos Humanos0 Comentarios

Tu carrera profesional puede ser una historia de éxitos en sinergia o de éxitos individuales, tu decides. Pero, lo más peligroso, es que sea una en la que tus éxitos fundamentalmente están relacionados a las pérdidas de otros. Esta situación, no te permitirá acumular buenos resultados y relaciones a largo plazo. Por el contrario, cada vez puede que sea más difícil crecer profesionalmente porque las personas que se relacionan contigo normalmente pierden.

Recordemos, las personas se acercan a otras personas porque, normalmente, tienen algo que ganar con esa relación. Es cierto, que nosotros no somos tan perfectos y en ocasiones cometemos errores y no logramos “hacerle ganar” cosas a otros. Pero, lo normal es que ni siquiera tengamos consciencia de esta situación y la empatía nos permita ir guiando nuestras acciones usando el sentido común. No obstante, hay para quienes ese sentido común esta confundido o simplemente, se vuelven conscientes de todo esto y optan por la suma cero.

Primero que nada, ¿qué es y de donde viene el término de suma cero?

(Wikipedia, n.d.) “En teoría de juegos no cooperativos, un juego de suma cero describe una situación en la que la ganancia o pérdida de un participante se equilibra con exactitud con las pérdidas o ganancias de los otros participantes.” Por lo tanto, cuando se hace una revisión global y al tiempo, no se habrá generado valor en conjunto, solamente se traspasó este de una persona a la otra.

Y lo anterior, es una de las formas en las que se describe una relación ganar – perder. Es decir, si tu logras algo a tu favor, será por algo que yo haya perdido. Aunque, esta es una vieja historia, la de evitar las relaciones ganar – perder, en el día a día de muchos de nosotros, es la forma regular de trabajo.

Entiendo, y en palabras simples, ¿cómo saber si mi carrera profesional es de suma cero?

La respuesta es simple, por ejemplo, cuántas más veces estás pidiendo cosas de último minuto que pudieron ser solicitadas con tiempo o planeadas con una anticipación tal que no obligue a nadie a quedarse horas extras (o noches enteras extras) trabajando en ello, es una buena señal de que tu procuras un valor en conjunto y no solamente, de un resultado específico. Insisto, este escenario es uno de los eventos más obvios que ocupo para ejemplificar. Pero, hay muchos otras actividades que del mismo modo, son juegos de suma cero en el trabajo. ¿Cuál me puedes comentar que te pasa a ti?

El valor acumulado en todo esto, que no es monetario sino emocional es el siguiente:

  • Las personas tienen que convivir con su familia después del trabajo (o hacer cualquier actividad que no esté relacionada con el mismo).

  • Si recurrentemente, como líder en el trabajo, fomentas que cada uno de ellos dedique tiempo de calidad a esas actividades, estarás creando valor en ellos.

  • Eventualmente, todos sabemos que surgen cosas que son realmente azarosas y que por lo tanto, demandará tiempo extra de todos. Pero son excepciones, no la regla.

Así, escrito por Stephen Covey, debes de hacer depósitos en la cuenta bancaria de tus relaciones para que cuando hagas un retiro aún quede saldo, eso es lo opuesto a suma cero.

Definitivamente, me identifico o conozco a alguien que es un suma cero, ¿qué hago?

Bueno, si tu eres la persona que causa que las cosas sean suma cero en tu trabajo, tienes que empezar por desarrollar dos competencias:

  • Planeación.

  • Inteligencia emocional.

La primera, porque una de las principales causas de que las relaciones de trabajo se tornen de suma cero, es porque no hay claridad en el plan de trabajo. Por lo tanto, ninguno de los colaboradores puede aportar ideas para anticipar trabajo y lograr que todos seamos más felices.

La segunda, es tan importante como la anterior, porque tenemos que usar lo mejor de nuestras capacidades para aprender del equipo y entender como es la mejor manera de generar valor para ellos. Todo, desde su propio punto de vista y no del personal.

Sin embargo, si la situación es que tu trabajas con alguien que crea un ambiente de suma cero, bueno, es momento de una intervención. Tienes la oportunidad, de encontrar los medios suficientes para ayudar a la persona que tiene esta forma de trabajo a darse cuenta y procurar colaborar con ella para resolver el punto. Pero, si por casualidad fuera casi imposible, lo mejor es buscar otro sitio. Esta forma de trabajo es muy tóxica y pocas veces llega a buen puerto.

La importancia de la cultura de cada una de nuestras empresas.

A nivel estratégico, este tipo de formas de trabajo, las de suma cero, deberían ser abolidas y la mejor forma de hacerlo es mediante la cultura empresarial. Si tu eres el líder y nunca has hablado con tu equipo del concepto cultura empresarial, entonces tienes una que evoluciona hacia un sitio que nadie conoce. Es decir, la cultura de tu empresa, si no eres consciente de su existencia, no significa que no existe, solamente que va hacia donde el liderazgo más fuerte la lleva.

Por lo tanto, es muy importante que seas consciente de la cultura empresarial. Que esté por escrito, es una de las mejores maneras de darle forma a la misma. Pero, de nada sirve esa redacción si no hay algo que tu estés haciendo, como líder, para edificarla. Es decir, tus acciones son tan importantes como la tarea misma de la redacción y socialización de la cultura empresarial. Si tu, con tus acciones la contradices, entonces estarás fracasando en un punto esencial de tu liderazgo.

Cultural fit vs. Cultural contribution.

La cultura de una empresa no es algo fijo, es más bien como una frontera que define lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer. Sin embargo, dentro de esos límites es muy bueno que exista total libertad para que el equipo desarrolle su creatividad y explote todos sus talentos. Tu liderazgo lo debería fomentar.

Uno de los términos que están muy en boga en estos últimos años es “cultural fit”. Dicho de otro modo, que tanto las nuevas personas que contratemos y las que ya trabajan con nosotros, se ajustarán a la cultura existente o propuesta. Esto, con la intención de radicar la cultura que le permite a nuestra empresa salir adelante. El riesgo, es que si solamente buscamos personas que se ajusten a nuestra cultura, podríamos convertirla en algo obsoleto.

Es ahí donde entra en juego el concepto (Von der Heide, 2020) “cultural contribution”. Es decir, que tanto las nuevas contrataciones y el desarrollo de nuestros talentos nos permitirán evolucionar la cultura de nuestra compañía. Lo que nos permitirá, al tiempo, evolucionar la cultura empresarial.
Estos dos conceptos, son importantes que los tengas a la mano.

Entonces, ¿puedo lograr un cambio si gestiono la contribución a la cultura que hago?

En resumen, la respuesta es un simple: ¡Sí!. Aunque, nunca es tan simple. En un artículo anterior, escribo citando a expertos en la materia, que tu líder espera de ti la generación de valor. Normalmente, este valor está comprendido en el hecho de entregar los resultados que se esperan en el tiempo acordado. Además, en ocasiones es muy valioso que se propongan opciones de mejora en áreas de oportunidad detectadas.

En tu caso personal, separa el asunto en dos vertientes:

 

  1. ¿Qué se espera de ti para mantenerte dentro de la cultura de la compañía?
  2. ¿En que puedes contribuir para mejorar tus resultados, los de la compañía y de paso proponer procesos de mejora continua?

Es imprescindible, tener a la vista nuestros resultados y evitar que se vuelvan suma cero.

Para este momento de tu lectura, deberíamos de haber logrado que tu identificaras:

  1. Que significa suma cero y porqué no suma valor.
  2. Los conceptos de cultural fit y cultural contribution.

La interacción de todos estos conceptos, en descripción es muy simple:

  • Primero, ser consciente del concepto suma cero, te debe permitir evitarlo, porque al final del camino, si solo actúas en así, difícilmente generarás valor.

  • Segundo, con lo descrito, la manera en la que deberías de proponer mejoras es mediante el cambio de la cultura de la empresa. En una mano, formar parte efectiva de la cultura existente.

  • Tercero, preparándote por tu cuenta (y cuando es posible, a cargo de tu empresa) para crecer como persona y contribuir con la evolución de la cultura.

Finalmente, hay que ser claros. Cuando todo el mundo está ensimismado con pugnas internas y asuntos que no contribuyen al crecimiento organizacional y los líderes principales, no quieren participar en el cambio. Tus opciones son muy variadas, pero en otra organización.

¿Quieres ayuda para evaluar la situación de tu carrera y saber si vas a la suma cero?

Referencias.

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